En fin, hay días que me puede el friquismo desenfrenado. Lo de ayer más que un experimento sociológico era una demostración de la fragilidad humana, o de sus virtudes, no lo podría explicar con exactitud, tampoco lo pretendo. Hoy ha sido un día normal, sin infartos sociales, sin conmovedoras escenas de irracionalidad, un día demasiado normal, seguramente a
lgo habrá de pasar, algo aguarda tras la puerta cuando tome de nuevo el camino hacia las ondas y me pierda divagando en el coche mientras canalizo mis intenciones para centrarme en mi tarea. La verdad es que echo de menos lo de siempre, me sobra lo de cada día y no estoy ni más triste ni más feliz que de costumbre. Necesito saber solo una cosa, me inquieta tanto en este momento que he de descubrirlo o me llevaré horas dándole vueltas a este inquietante enigma. Llevo pocos minutos aquí sentado, pero no puedo evitarlo, estoy algo tenso, un poco pensativo y hasta tango ganas de preguntar. ¿Qué estará pensando el pájaro que me observa desde el poyete de madera de caoba frente a mi ventana?

2 comentarios:
Volar alto, cuanto más mejor...eso pensaría yo que piensa el pájaro, o pienso que pensaría eso, si fuera yo ese pájaro. Ser el pájaro sin embargo anula la sensación de libertad y la reduce al puro y primitivo instinto...no es su decisión volar...para los pájaros hay también muchos días normales.
Sí, sí, mejor me duermo ya!
Gracias, Miguel, por tu visita a mi blog. En lo poco que he conocido hasta ahora de este mundo he podido comprobar que la sinceridad es uno de sus puntos fuertes. Tu blog, por ejemplo, destila sinceridad y momentos puros por cualquier lado que se mire.
En fin, poquito a poco nos iremos viendo. Por cierto, me gusta mucho el nombre del blog. Un saludo.
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