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| Duerme Kelvin en mi memoria... |
lunes 13 de febrero de 2012
Recetas para dormir
lunes 30 de enero de 2012
Escuchar
Los imagino tristes, somnolientos y cansados. Siempre llego a visuali-zarlos sentados, casi resbalados de un atril incomodísimo de madera, sujetando la pendiente inversa de su cuerpo con la izquierda e indómita mano deseosa de caer buscando una excusa para hacer oídos sordos a mis réplicas.
Dime tú. Mientra yo sigo buscando lacayos y no encuentro más que paredes, unos ojos de cristalino inteligible que calma esta aspereza que me persigue. El caso es que estoy empezando a comprender que antes de desfundar la pluma debo oídos al mundo, a sus historias, a su soledad, a su necia pero abstraída resonancia. Al eco que duerme en la orilla desde la que te escribo, a los versos que se hacen en la arena, en la espuma del mar y a las historias que nacen de las entrañas de lo humano, solo allí vive la verdad, porque aprendemos en nosotros lo que nos dan los demás; escuchar, que gran secreto.
miércoles 18 de enero de 2012
Idilios
encontrarte. ¿Quién si no iba a saber que tú y yo no somos quienes somos?
El día a día no iba a ser fácil, no lo fue y nada indica que lo esté siendo. Convivir contigo es de los retos más apasionantes de mi propia vida, y la lucha más incansable e interminable de mi existencia. Si te digo que no me acuerdo de ti vendrás con la escoba de tus reproches. Si pienso en ti a diario te esfuerzas por hacerme el perfecto idiota que odié siempre. Todo en su justa medida es tan sano como conocerte. El caso es que algo existe en el límite infinito y absurdo que nos separa, que nos hace apasionadamente indivisibles. No sería capaz de escribirte con la perfección con la que te imagino, gastaría verbos inútiles, adverbios obsoletos y adjetivos cursis. Cuando te dibujo siempre imagino una sonrisa, un libro, y un sueño, pero hay cosas que no puedo representar, entre otras la luz. No se muy bien como explicarlo, pero sucede, y a veces se va y a veces vuelve. Entre tú y yo, entre la gente. Entre las manos, entre los libros: tu sueño- o tal vez el mío-.
sábado 24 de diciembre de 2011
Vistas
besos que guardo en los bolsillos para recordar el olor de tus labios. Cuando llegué había un solo balcón inclinado sobre el pecho de esta ciudad bendita. Sus ojos dulces y su sonrisa de niña paseando de madrugada. La lágrima cristalina que se derramaba por los tejados de las casas disipaba las luces como lanzas que iluminaban el cielo oscuro de un día de cualquiera de Navidad. Aquí no nieva como dicen los cuentos, aquí los sueños duermen a la orilla de la marisma, se mecen en una barcaza que cruza el río y los deja en la marea. Aquí las palabras duermen en los pasos de sus gentes, los versos escriben los libros que dibujan los paisajes, aquí la música hace bocetos con tus calles, aquí la Navidad nace con tu sonrisa, con el aroma de tus plazas y el mirador desde donde veo esta noche las estrellas que vienen a verte por ser tú, quien eres.
P.D.: ¡Feliz Navidad a tod@s!
domingo 11 de diciembre de 2011
Al otro lado
Esa sensación extraña de estar al lado, escuchando la respiración de la madera, sintiendo el suspiro de la mirilla, y el crujir seco de una manilla recién abierta. Esa sensación extraña de escuchar pasos en mis entrañas, de palpitar con el eco de los versos, de beber de las palabras que no llegan a humedecer mis labios. Esa sensación extraña de do
rmir junto al quicio frio y áspero de su suelo esperando sonidos, poemas, o un extraño beso. Esa sensación extraña de morirse vivo, de quemarse en un infierno sintiéndose preso, de ser reo de la piedra que ata tus pies al suelo. Esa sensación extraña de no tener el valor para abrir la puerta que nos separa, de humedecer el tiempo en los besos de tus manos, de sentir tus latidos hasta hacerlos míos, de abrazar tu cuerpo abrazando el mío. Esa sensación extraña de pensar que estabas lejos, que te habías ido, esa sensación extraña de perder el tiempo, esa inútil sensación de ser cobarde y no tumbar la distancia con las cartas que te escribo, esa huida a destiempo de mi propia vida. Esa sensación extraña de no ser yo, sino quien he sido.
jueves 24 de noviembre de 2011
Apuntes
verdad que la que sale del corazón ni mas ideal que el que se piensa en el mismo instante que se cuenta. Ha sido el impulso justo para dormir la luz que aún queda en la mesa junto a mi cuaderno, la oración perfecta para escribir los sueños en mis sábanas y la reflexión exacta para ajustar el día como merece.
Tanto afanarnos en mantener los ideales, los pensamientos, las verdades y miserias de uno mismo ,sin pensar lo que conlleva. Ya no voy a luchar más conmigo mismo, voy a ser lo que pienso en cada momento, lo que sueñas añadiría yo, y lo que deseas. No hay más libertad que la del pensamiento, ni más intimidad que la de uno mismo.


