sábado, 2 de agosto de 2014

Libertad

A veces la libertad vive tan cerca que me ruborizo al tocarla, es tan ausente que duerme aletargada entre mis manos resbalando sedosa. Me mira y respira hondo acompasando mis suspiros, escribiendo el guión de mis sueños cuando la concertina descansa tras el párpado. Así es ella, suspicaz, versátil; luna y reflejo de un pantano acristalado de un solo protagonista. Es bella como los ojos de un niño, cruel como el sudor de un héroe, elegante y perspicaz como el velo de una novia e irónica y sutil como los pliegues de su traje. 


jueves, 24 de abril de 2014

Caminar

 Desde mi rincón las noches se hacen más oscuras, duermen en silencio, pero gritan a voces desagradables que la vida se desvela, que se mueren estas cuatro paredes, que necesitan buscarte, que se muere de pena la melodía que escuchaba cada tarde. Necesito encontrarlo todo, buscarlo y encontrarte. Cierro los libros y el tiempo da una vuelta más a cada suspiro porque ya no me hacen falta. Anoche vi escrito en algún lugar una de esas frases que cambian el mundo, un respiro, una luz incolora que iluminó el único camino que sigo ahora. El susurro, el hormigueo incesante de mis venas sintiendo tus palpitaciones y en mis manos un poquito de ti para descubrir que todo lo aprendí contigo. 

Necesitas caminos largos porque tus pasos lo abarcan todo, porque tu fuerza inunda los mundos por más que se empeñen estos en detenerte, porque has hecho de tu constancia una forma de vivir y una manera de entender las cosas. Envidio tu alma cuando conviertes las lágrimas en ríos que navegar, cuando tus manos hacen de las nubes sombreros de algodón, añoro tus latidos porque son la fuerza que mueve mi mundo, y necesito tu sonrisa porque duerme en mi almohada, amanece entre mis manos y se marcha sigilosa haciéndome pensar que todo es mío. 

Que nada detenga tus pasos, tus sueños llévalos siempre contigo, que sople el viento desde donde quiera, que mueran los rayos donde deseen hacerlo, que amarguen las aguas a tu paso, que derramen lágrimas en el lodo y que se derritan los aceros que sostienen las torres más altas; pero nunca detengas tu paso, nunca añores nada que no pudiste conseguir porque lo hiciste todo, mira al frente y sonríe porque algún día vendrá a vivir contigo, porque serás el norte de los barcos sin rumbo, porque si supieras que sin saberlo eres la luz, porque siento que has sentido como yo siento que es tuyo y que es mio. Tengo tantas cosas que decirte que el tiempo no puede esperarme, se irá y vencerá todos los detalles, y los cumplidos. Pero no me importa, porque lo escribiré donde haya que escribirlo, y porque lo he sentido, porque lo hice mio. Hoy tengo que darte las gracias por vivir lo que he vivido, por vivir lo que me queda por vivir, porque no hay pendientes que se eleven más allá de lo posible, porque no hay fronteras que no se puedan traspasar y porque no queda nada que no haya sido vencido. 



martes, 25 de febrero de 2014

SER (Soluciones de existencia por resolver)

Cuando ando buscando respuestas siempre hallo mil preguntas, cuando tengo mil preguntas nunca encuentro las respuestas, pero el caso es que hasta estos pequeños caprichos de la existencia me siguen pareciendo interesantes. Dudar nos hace tan fuertes como existentes, tan sagaces como vivos, vigilantes, y yo creo que hasta nos hace crecer con una sibilina inquietud que hace de ti una persona que no conocías. En esas andamos, detrás del capricho de esta existencia indolora con su perenne alternancia de vientos que soplan a su antojo como un papelillo callejero caído en lo alto de alguna plaza y viajando por el duro empedrado de mármol del castizo barrio bajo.


A veces, cuando sientes que la duda es una forma de existir, el cansancio se hace tan fuerte que termina por deprimir las miradas y ensimismarlas en un hastío difícil de curar, con risas acristaladas que solo viven en rostros ajenos. Pero cuando la sensación es tan sutil como pasajera, es como recorrer el precipicio de puntillas por su afilado canto con la mirada baja y temerosa. Se tratará de no afilar las uñas que te sostienen ni hacer fuerte los colmillos que revuelan tu sien, tan solo acariciar el péndulo con una sonrisa, con el temple nervioso de quien se sabe suficiente para sufrir con las dosis justas de paciencia. 

La vida tiene estas cosas, estos sueños de cristal que solo han de romperse cuando amanece, estas pesadillas llorosas que duermen detrás de la cortina rusa y ese nervio tembloroso del sentimiento que aniquila el triunfo. Y todos duermen en ti,  en el valor de los brazos que te sostienen, en los labios que sonríen a tus errores, en los sueños, y en como te piensas para triunfar, como te ven tus ojos y cómo te sientes tus manos. Hoy seremos mejor que antes, y mucho peor que después, tal vez, mañana, pero sería osado dar grandes zancadas, porque podemos caer siendo nada.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Solo un ser es capaz de entenderlo...

Hoy, que ya llegó la triste noticia a todos los lugares que debía llegar a tiempo, puedo recordarte como mereces. Con la ausencia de grandezas, con la dignidad de quien hacía bien su trabajo cada mañana, como la compañera de las noches interminables, como el suspiro bendito de la jubilación anticipada, como el ángel de la guarda de los sueños que nunca se cumplen, de las penas que se lloran, o tal vez el alma de aquellos rincones que quedaron solos a la sombra de las tentaciones. Y es que tu sencillez, a veces terca y siempre sonriente, llenó nuestras vidas de ternura, de magia incansable de tus hazañas inhumanas. Tu sabia mirada conquistó los más duros corazones, allanó las montañas y descendió por los valles como aquel por el que resbalaron tus ilusiones una mañana de caza.

Nos queda tu esencia, tu compañía, tu ternura, y sobre todo, tu mirada. Vivirá por siempre en aquellos rincones en los que demostraste que admirabas al hombre por ser hombre, que idolatrabas la condición humana, pensando que tal vez eran perfectas nuestras sublimes imperfecciones. Y solo porque vivías en un edén sin flores, sin grandes perfecciones pero lleno de cariño a ti y a tus muchas bondades. Te admiramos tanto que no sabría resumirte, que no caben tus perfecciones en un pequeño texto, que no sería suficiente con pensarte, con imaginarte, con soñarte, pero no hay solución a este enigma, a este inmenso dolor que nos dejaste. 

Hoy, tu vacío no lo llena nadie, mañana seguro tampoco, porque hay lugares irrellenables que la memoria tal vez ocupe con tus fotos y tus imágenes. Quedarás por siempre donde mereces, en el mejor lugar de nuestros corazones.
Solo un animal como tú es capaz de ver un mundo imperfecto y cruel como un paraíso, solo tú eres capaz de ver en colores un universo lleno de grises, solo un ser como tú es capaz de entenderlo todo. 

viernes, 15 de noviembre de 2013

Y si te toca la loteria... ¿conoceré a Batman?

Yo no creo en los ciclos, ni en las etapas, ni tan siquiera en las partes del todo. La vida es un boceto lleno de viñetas en blanco y negro que, o las coloreas o se imprimen en papel reciclado y empiezan a oler a celulosa cuando se cierran. Y digo que no creo que exista nadie quien dirija tus pasos más allá de las casualidades y oportunidades de esta vida caprichosa que a veces no es como queremos que sea. Estos caprichos vienen a refrescar esos cimientos anquilosados en la insana podredumbre del acomodo, pero a veces vienen a llevarse de un golpe el mejor edificio de cuantos conseguis-
te pilotar. Se trata de buscar lo positivo, y de dar colores a las viñetas para que se impriman en cuché, para que huelan siempre a nuevo y para que brillen como los libros impolutos cada vez que los abras, y su olor te recuerde aquellos buenos momentos.
A veces cuesta creerlo y casi que entendemos que la vida está hecha de casualidades que brillan solo del lado del rico, que tienen la esfericidad perfecta cuando la vemos en el hombro ajeno, y que se avinagra, se reduce y se decolora cuando llega al pórtico de nuestra existencia. Tal vez tengamos que deformar los sueños, que taxonomizar los deseos y desestructurar la razón para ver más allá, tal vez. Pero seguro estoy que tendríamos que retroceder tantos años como fuera necesario para volver a las infancias que nos vivieron, a aquellos sueños y metáforas que pernoctaban en nuestras ausencias. Porque tu sueño (el mio), el de él pasa por ver en tus (mis), sus manos la aritmética perfecta de un pedazo de papel coloreado que haga crecer tus cuentas en proporción a tus deseos. Mientras, aquellos años atrás, hoy para muchos, los sueños eran diferentes, son muy distintos y anidan en las manos de un superhéroe, o en una tarde de sala inbuidos en alguna fantástica peli. Los sueños no tienen edad, tienen experiencia, vida, y formas tan distintas que se esfuman y mueren en la existencia de una vida corrosiva, de un impulso intranquilo que oxida con la inercia del crecimiento las formas y los sentimientos.

¿Crees que lo haría?

Y tú sin saberlo. Buscándote sin descanso, casi sin saber tu nombre, sin saber de ti apenas un par de letras y volviendo una y otra vez a pensarte y llevarte conmigo a todas partes; la metáfora de la vida. El apunte impulsivo de un deseo impertinente que viene a reconvertirnos, a reconfigurar el metabolismo de nuestra existencia. Dispuesto estoy a condicionar mi vida de todo cuanto me traigas. He luchado tanto por encontrarte que estoy preparado para ello, he pensado tantas veces en que te iba a encontrar que el día que aprezcas me sorprenderás tanto como la primera vez. Menos mal que no estoy solo en tu ausencia, y digo esto, porque te echo tanto de menos que te busco días y noches, y no son suficientes las horas para soñarte.Porque no tengo la sensación de que te perdí, pero si de que siempre estuviste conmigo, por eso sigo buscando sin descanso tu nombre escrito en algún lugar, o tal vez una pista de tus ojos en alguna noche con la suficiente luna como para deslumbrar mi ceguera.