domingo, 17 de mayo de 2015

Sed

Que sed de aires que sepan su destino, de cuevas excarceladas, de protones que crezcan y desaparezcan a la par. Que sed de justicia entendida en el amor, de sonrisas analfabetas, de caricias desalojadas, que sed de arenas andadas, de nubes en la escarcha, de glotis empeñadas en tomar aire, que sed de esfinges en el vientre, de espumas otoñales en mi vaso de verano, que sed de pasos en blanco, de niños, de amor, de dueños de la nada, de sudor de sonrisas afortunadas, de sirenas de barrio, de angeles de paraisos, de luces, de sombras, de imperfectos. Que sed de ser tú y vivir siempre sin lo ajeno, que sed de ser yo y vivir contigo sin tu ego, que sed de ser en este mundo sin el otro, de vivir mas allá sin morir en este propio, que sed de existir sin juicios, sin veleidad, sin criterio, sin mi y conmigo, con los otros, a mi manera y a la suya, a la de todos. 

domingo, 26 de abril de 2015

Reencuentros existenciales

Que estoy hecho de pedazos es tan modestamente correcto como real, que soy lo que vivo y lo que siento sería lo más justo para definirme. Aún así me atraviesa un meridiano temporal que me destroza y dosifica, me parcela, me desgaja y resquebraja como la torcedura maniobrada de una linde de alambre niquelada que amanece entre las zarzas en una tarde de paseo. Repentina y asombrosa, pero que desgarra como el incisivo, atrapa como la mordedura y se siente como el frío en el epitelio profundo del curtido tegumento.
Siempre soñé con ser mesana, no por inconformismo sibilino sino en una convicción profunda de que ser foque de este barco terminaría por resquebrajar mis lonas. Mas allá de vencer o ser vencido, de dignidades profusas, de acordes que no sonaron o perdones que no se dieron existe la vida, con su sudor a secas, su arrogancia pérfida y cristalina, su perfume y su aroma, sus ojos, sus miradas, y el color; y cuando el viento atiza a norte por doquier, tensar los cabos y amarres pueden quebrar su piel. No seré yo quien se empeñe en construir el destino, ni tan siquiera el rústico catalejo que divise más allá de mis cortas luces, no seré ni tan siquiera el timón, ni el mástil, ni veleta, ni orza tan siquiera de estos navíos de antes. Voy a ser yo en mi, conmigo y en mi ciencia, en verso, en prosa y en barro, en mi error y en mi osadía, en mi frustración y en mi pecado, en mis sueños y en mis días, en mis claros y en mis sombras, en mis errores y en mis luces, pero yo al fin y al cabo. Que mejor aspiración para la vida que descubrirme, que mejor hallazgo que reencontrarme, que mejor regalo para siempre que ser, en mi distancia y en mi persona, sin más y con todo ello, a pesar de las travesías, del poniente y del levante. Hay sur porque hubo norte, días porque se hicieron las noches, y yo, porque estas tú y sin ti no sabría si ser o simplemente olvidarte. 

viernes, 24 de abril de 2015

SMS

 Me he olvidado las llaves en tus bolsillos, me he dejado las caricias en tus huellas y he perdido mis pasos con la ceguera de tu mirada.

(Perdona mis arcaicos modos, pero no domino el guasap. Sí, soy un romántico empedernido, un amante de la prehistoria)

martes, 21 de abril de 2015

Dualidades

La vida llena de claroscuros, y tú mirándola desde la orilla con la parsimonia inquieta y sedante de las olas. Los días atardeciendo anacarados y tú desayunando amaneceres en la comisura del hambre. Los esputos tomando cordura sintáctica y tú dibujando poesías con el agua que vierten las fámulas de media noche. Las rosas creciendo acrisoladas con sus puñales entallados en las manos de la verdad y tú arrancando majoletas del espino como un niño juega con las orlas del precipicio tan sutil como inocente.  La vida pasando por todos, y tú pasando por ella como casi nadie. La vida sonriendo a solas y tú bailando al compás de su diafragma, la vida mirándonos con sarcasmo y tú plantando ironías en las zanjas adoquinadas. La vida invaginando traqueas a cada suspiro y tú expirando poesía en tus sies que suenan a mazurca polaca. La vida empeñada en nada y tú, como siempre, en todo. 

domingo, 19 de abril de 2015

Tricotomías

El cielo, la tierra y el paraíso. Un café, un cigarrillo y un puñado de recuerdos. Mi vida, el amor y los sueños. Tal vez la existencia se deprima en un par de segundos, o el aliento no sea esclavo de los versos, o el recuerdo solo sirva para sanar el tiempo, pero hay algo mas efímero que todo esto, algo mas incapaz que los recuerdos: tú, yo y los besos. 

miércoles, 8 de abril de 2015

Sí. Y gracias.

Si. Yo sé que a veces hasta te incomoda. Sí, ya sé que es un apéndice inutil y perverso que han tallado en tu rostro la indecisión y el minimalismo, ya sé que los deseos frustrados y el cariño inverso de aquellos besos que no supieron donde descansar tendrán algo que ver. Sí, ya sé que puedes no tener la culpa de tanto como haces, que quizás tu corazón esta bloqueado en absurdas sandeces y preso de la ignorancia que late en los epitelios de la resignación. Pero esa mascara inmaculada, prolongada en la quietud arrogante de la humanidad mas insolente me desquicia. Me hiere ver que buscas el desprecio como el lenguaje que nos separa, me duele comunicarme con un muro de lamentaciones acristalado con el suave terciopelo de la sabiduría impertérrita de un alma innoble. Me satura el perfume de fuerza extrema que penetra mis burdos conocimientos usurpándolo con el látigo humillante de tus versos, me perturba la fusta que atraviesa mis tejidos con el desprecio más inútil; me incomoda. Perdóname, pero las últimas salpicaduras de sangre sobre mi ropa me han dejado pensativo, no soy de dar lecciones, pero tampoco de recibirlas de esta manera. Las puertas de mi alma se cierran a esta sangría de perversidades enmascaradas, me aburre la miscelánea de cumplidos ensangrentados, de tristes epitafios redactados en vinagre, me escuecen los poemas que resbalan de mis heridas con halagos descontrolados, y sobre todo, me aturde que hagas un planning de mis emociones, más que nada porque mi vida no la quiero para nadie mas que para mi, porque amo mis locuras tanto como mis sueños, porque amo mis virtudes mucho menos que mis imperfecciones, y sobre todo, porque estoy enamorado de la vida que vivo tanto como de la forma en que lo hago.