jueves, 13 de marzo de 2008

Dos años con Roca

El colmo de la degradación mental, o la dependencia sublime de la pareja. Es la inexplicable situación de una mujer de 35 años capaz de convivir con humedades bajo su trasero 730 días, comer y beber allí encima y no querer marchar cuando le ofrecen la posibilidad de desatascarla. Una noticia de agencia, de las que hacen estragos, de las que cuestionan la mentalidad humana y te hacen mirar al fondo de la dignidad para preguntar por muchas cosas.
Por escatológica no deja de ser sorprendente, aunque a veces me pregunto que debe pasar por la mente de una persona que va tan feliz a dar rienda suelta a sus desechos -en barrio ajeno-, permanece allí durante minutos, siente que el habitáculo se ha fusionado con su cuerpo y decide adoptarlo como prolongación de sus extremidades inferiores. En la nubilidad mental comienza a dar sus primeros pasos, llama a su novio, le comenta la situación, y el susodicho la asume como irrevocable, tanto es así que cocina para ella, le sube cariñosamente sus cenas y almuerzos, (¿compartirán mesa y mantel?), y tendrían hasta sus sobremesas en tan romántico lugar. Imagino esos amaneceres idílicos, ese reencuentro matutino en el baño, ella allí sentada esperando a su legañoso amor, perenne, en sedentaria postura recibiendo un día como el primero, comenzando la semana como todos. Tendría un trabajo de esos fantásticos que ofrecen ahora desde casa, lo que no se es si el wifi llegaba al baño o trabajaba para la empresa de gestión de aguas residuales de su comunidad.
Desde luego, la vida consiste en adaptarse para sobrevivir, para que nos vamos a estar quejando de algo que no se puede cambiar, resignémonos a lidiar con lo que nos toca, que visión mas pobre ¿no?.
Yo me siento bien con mis extremidades inferiores.

1 comentario:

Manuela dijo...

¡Qué bueno! Tu aporte a la noticia no tiene desperdicio, con ese tono sarcástico. No se tú,pero me parece increíble que eso haya sido posible...hay gente pa' to'!!!