jueves, 24 de noviembre de 2011

Apuntes

Tropezando a diario con esquinas que se tuercen, con cielos grises antes de anochecer uno se acostumbrar a dejar en el paladar el regusto de un buen sorbo. Tomé el cuaderno y casi no tuve tiempo para afilar el lápiz cuando me veía escribir: `somos lo que pensamos en ese momento´. No hay más verdad que la que sale del corazón ni mas ideal que el que se piensa en el mismo instante que se cuenta. Ha sido el impulso justo para dormir la luz que aún queda en la mesa junto a mi cuaderno, la oración perfecta para escribir los sueños en mis sábanas y la reflexión exacta para ajustar el día como merece. Tanto afanarnos en mantener los ideales, los pensamientos, las verdades y miserias de uno mismo ,sin pensar lo que conlleva. Ya no voy a luchar más conmigo mismo, voy a ser lo que pienso en cada momento, lo que sueñas añadiría yo, y lo que deseas. No hay más libertad que la del pensamiento, ni más intimidad que la de uno mismo.

2 comentarios:

Manuela dijo...

Puff, no sé con qué frase me quedaría de las que has escrito! Quizás con la de "No hay más verdad que la que sale del corazón". Los pensamientos van y vienen, a veces no sabemos cuáles son esencialmente nuestros o son inculcados, de otros, porque están tan bien arraigados que parecen nuestros. Lo más puro, lo que somos, no viene de la mente o de los pensamientos, y menos aun de ideales. Sabes que es del corazón.
Una gran entrada, me encantan estas reflexiones!

Anónimo dijo...

Pues si amigo..... para qué cuestionarnos tanto en todo momento? la vida va pasando y desperdiciamos mucho en el antes y en el después. Vivamos el presente: en nuestros pensamientos presentes, en nuestros sueños presentes, en nuestros ideales presentes y el mañana... ya vendrá... o no.