lunes, 16 de noviembre de 2009

En busca del principio

Postrado en la penuria de una soledad impuesta la vida tiene un rostro permanente que viola mi percepción divina de ella. Cuando se destruyen los idilios se tambalea la verdad, el miedo es dueño y señor de los tiempos y tiembla el pulso del omnipotente y poderoso orgullo. Estoy febril y solo encuentro una explicación para ello. Estoy perdiendo el compás de los pasos, retuerzo la mirada creyendo a aquellos ministros elegantes con riendas de lo absurdo que omiten las verdades. Me empiezo a preocupar y todo tiene un cariz distinto, estoy perdiendo la razón y el co-razón. Me preocupa más lo segundo, quizás sea directamente proporcional, pero he llegado a la conclusión de que me faltas tú, y eso es lo único que he logrado discernir para volver al principio.

6 comentarios:

Juanma dijo...

Ah, y volverás nuevamente al final, los mismos interrogantes, los mismo miedos. Pero, ¿sabes qué? El miedo y la pregunta son los dos motores que mueven al mundo, son su corazones. Nada surge si no lo precede una pregunta; nada nace si no es vencido el miedo.

Como siempre, un gustazo leerte.

Un abrazo, querido Miguel.

Miguel dijo...

Juanma: Siempre una agradable pincelada de buena prosa. Gracias. Un abrazo.

Manuela dijo...

Detrás de todo siempre queda la enseñanza, el aprendizaje, la experiencia. Se dejan atrás los viejos miedos y las viejas preguntas, para dar paso a otras nuevas, que permanecerán hasta que volvamos a extraerle la enseñanza. Así se hace el camino de nuestras vidas.

dama dijo...

Pero si falta quien falta, todo cuesta un mundo.

Miguel dijo...

Manuela: Procuro aprender olfateando los rincones de la vida siguiendo el rastro de lo auténtico, sigo el camino como dices. pero hay situaciones que no se eligen.

Dama: Como bien dices, así todo es más dificil. Tienes la perspectiva perfecta de la empatía.

Besos a tod@s

La gata Roma dijo...

Pero.. ¿tienes gripe A y mal de ausencia?
Perdona, estoy un poco de aquella manera y sólo llego a discernir eso…

Kisses