martes, 5 de mayo de 2009

Crisis

En tiempos de maletillas como dice el profe, de ausencia de escrúpulos, de añoranzas, de vivencias repetidas, de una coletilla redundante que recuerda que todo tiempo pasado fue mejor, aún hay cosas que no cuestan dinero. Pequeños detalles que te dejan vivir, esencia de una vida que sería imposible sin esas minúsculas proposiciones que te hacen feliz. Podría enumerar miles, y es que la crisis está despertando en todos unas inusitadas ganas de vivir y salir del conformismo y la frustración.
Esta mañana me he ido de mi casa con la mejor de la sonrisas que conozco, y al llegar al trabajo algo me ha hecho recordar que las cosas pequeñitas son las importantes, o al menos, las que dan sentido a una existencia llena de una opulencia hiriente sin reloj. He recibido uno de esos presentes, que no por su valor material, pero si por su consistencia espiritual y sentimental me ha hecho pensar que la crisis va con todos pero no puede con todos. Me han regalado cinco céntimos, pero no cinco céntimos cualquiera, me han regalado casi cuatro gramos de acero recubierto de cobre ovalado y con la imagen de la Virgen de la Cabeza. Puede parecer vulgar, profano, e incluso comercial o falaz, pero lo cierto es que me ha hecho ilusión.

6 comentarios:

Manuela dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Manuela dijo...

Ha sido un premio por tu sonrisa. Depende del ánimo y la actitud que tengas para con la vida, que atraerás lo bueno o lo malo en cada momento. Así que sigue sonriendo, verás como todo son sorpresas positivas. Un saludo compañero

Octavio dijo...

La esencia de la vida está en los pequeños detalles, sin duda. Un abrazo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Gracias por la mención, amigo Miguel. Y coincido, cómo no, con Octavio. Un abrazo.

Juanma dijo...

Pues si Juan Antonio y Octavio coinciden, no voy a ser yo quien discrepe. Ellos son mis maestros.

Enhorabuena y un fuerte abrazo, querido Miguel.

Miguel dijo...

Manuela, sonreir es una de mis últimas adquisiciones de diario, pero no es barato usarla, sonreiré, o lo intentaré al menos.

Octavio, que alegría verte por aqui de nuevo.Otro abrazo para ti.

Juan Antonio, gracias por la visita. Aunque no siempre comente, paso cada vez que puedo por las interjecciones de la vida, es un placer. Un abrazo.

Querido Juanma, anda que elegiste mal tus maestros. Ya decía yo que tanto buen hacer tendría grandes preceptores. Otro abrazo grande para ti y ánimo con tu nueva craitura, la literaria claro.