martes, 12 de febrero de 2008

Dudo...

Y me pregunto si hice bien en dedicarme a esto. Acaso miro atrás y veo que los pasos que dí no eran direccionales, miro al frente y veo languidecer el ocaso. Es uno de esos momentos que la vida se cxruza y te tiende la mano en el precipicio, pero te hace pensar.
Dedicar mi vida a la educación supone estar a cuatrocientos kilómetros de mi casa, vivir solo, y estar así un tiempo indeterminado. Parece como si se confabulasen contra ti todos los elementos naturales o como si apostar por la docencia me hubiese costado una herida en el costado que se desangra inevitablemente. Pero se que hago bien, porque es lo que viene hoy, se lo que dejo atrás en mis decisiones y lo que llevo conmigo, pero sobre todo sé que hago bastante bien en intentar conseguir lo que siempre he deseado. No olvidaré que estoy construyendo el futuro, pero que en los cimientos dejo resquicios, no huecos, sino fuertes pilares sin construir sobre los que edificar un nuevo mundo profesional que me espera, casi tanto como yo él. En fin que me voy a Jaén, no se por cuanto tiempo, de momento hoy me voy. Todo sea por educar, ojala me eduque yo el primero.

4 comentarios:

CUCALELLA dijo...

Ser profesor en los tiempos que corren es ser todo un héroe. Felicidades!!! :-)

Manuela dijo...

"Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio"
Estás construyendo un camino

Marina dijo...

Ay, qué reflexivo andas últimamente... Mucho ánimo, verás que luego te reconforta y te gratifica haciéndote olvidar los malos ratos. Es una profesión preciosa para la que hay que valer, siempre lo he dicho. Y tienes mérito, niño.

Espero que saques partido de la estancia en la ciudad, conociéndote, tiene que gustarte.

Rocío Jiménez dijo...

Mucho ánimo!