domingo, 24 de octubre de 2010

Sin despertar a tiempo

Últimamente, y por los intrincados caminos que elijo me vengo encontrando personajes muy distintos. Qué duda cabe, que parte de ellos los elegí inconscientemente, pero nunca los imaginé tal como son. Andar por los pasillos de abajo de la universidad te hace descubrir tantas cosas que ni la mejor de las clases de psicología te podría ofrecer. A veces me quedo ensimismado los primeros quince minutos de la clase intentando hacer memoria -habilidad que perdí con el oficio- de cómo era yo con los dieciocho años a cuestas, pero la verdad no encuentro muchas similitudes, o quizás no las recuerde con exactitud. No se, algo ha cambiado sobre manera en muchos ámbitos y, cuando vuelves a los espacios en los que ubicaste parte de tu historia personal, ya no te ubicas con facilidad. Los prototipos los han tumbado las exigencias personales, los modelos estereotipados llevan una mano de pintura. Hoy todo es diferente, distinto y pasa inadvertido. O tenemos la mente muy abierta o somos muy diferentes, o está cambiando tanto todo que hasta me gusta. Lo cierto es que es una experiencia cada tarde compartir una clase de universidad de primero con mis compañeros. He tenido suerte, y mirándolo bien, no responden a los modelos estereotipados. Yo tampoco soy un carca pero me encuentro a algunos días de distancia de mis compis de pupitre. Simplemente hay sensaciones que se han vuelto realidad. Las diferencias nos unen más que las similitudes y en la raíz de su existencia está el misterio del amor, la amistad y hasta la convivencia.

1 comentario:

Antonio Diago González dijo...

Hola Miguel. ¡Qué de tiempo con el blog abandonado! Imagino que estarás súperliado. No me digas que has vuelto a la facultad!
Precisamente el otro día estuve hablando con un amigo de lo mismo que hablas en tu blog. Ya te cuento por e-mail o por teléfono.
Se te echó de menos el viernes. Un abrazo y a seguir escribiendo!