sábado, 24 de julio de 2010

Sueños compartidos

Inmerso en mi aventura personal, disfrutando de los ratitos y sueños que me deja un verano de temperatura rasurada al color de las olas, y disfrutando con los último coletazos de Millennium, hoy me sorprende un correo cuanto menos atrevido. Abrir la lata digital ha sido esta noche un motivo de alegría y sorpresa. Hay cartas que no dejan de alegrarte, otras que publicitan cosas aburridas, pero algunas, como la de esta noche, me ha dado un motivo especial para escribir. Me cuenta un amigo que se marcha, que se marcha con la mejor de las intenciones, y se marcha para volver, lo hace a dos ruedas, con esfuerzo y sentido, con alguien que no conozco y lo acompaña. El caso es que se va a meter entre pecho y espalda, o mejor, entre recto femoral y sartorio la friolera de mil kilómetros a golpe de pedal, que se dice pronto. A partir de este momento, ha nacido mi admiración más profundo por este par de locos atrevidos que llegarán a Santiago con la misma ilusión que mañana partirán. Pero en una época hastiada de ver sangre en directo, de ver carne fresca volando por los aires, llantos que traspasan el monitor y tocan el hígado del televidente, vamos a tener la oportunidad de vivir en directo algo más agradable. La dinámica y frescura de la tecnología va ser usada por esta pareja para contarnos sus aventuras del camino. Creo que ha sido la segunda mejor decisión, tal vez la menos importante para ellos, pero lo más gratificante para todos los que tendremos la oportunidad de `hacer´con ellos el camino, de ver los paisajes a través de sus ojos, de sentir el cansancio en sus palabras y de sentirnos más humanos al leerlos. Hoy me apetece especialmente ver como dejan atrás su pueblo, sus vecinos y amigos con un sueño por cumplir. Nosotros os esperaremos por aquí para que nos contéis las anécdotas que desde esta misma noche estáis empezando a almacenar en esas cabezas que no descansan. Seguiremos vuestras noticias e iremos haciendo un pequeño monumento junto al Morabito porque llegar a Santiago tiene mérito, pero compartirlo me parece un regalo.
¡Feliz camino amigos!

3 comentarios:

Juanma dijo...

Feliz camino a tus amigos, sí señor.

Y felices días para tí, querido Miguel.

Antonio Diago González dijo...

Hola Miguel!
Alegría doble en esta mañana dominical. La primera es ver que has vuelto a publicar un artículo en el blog, y la segunda el motivo de tu post.
Ambos sentimos admiración por nuestro compañero y amigo Juan Diego, y este viaje suyo digamos que es un poquito de todos. Aunque las pedaladas las va a tener que dar él, te lo aseguro. Eso sí, desde aquí le daremos un pequeño empujoncito para que lleve aire a favor...
PD. Al final hiciste rabona, te lo perdiste. Un abrazo.

Miguel dijo...

Juanma, gracias por tus visitas y tus siempre buenos deseos.

Antonio, con rabona incluida y casi obligada agradezco tu visitilla, y espero resarcirme. La aventura de estos dos locos..una pasada. Los envidio.