domingo, 15 de abril de 2018

El final de la historia...

Queridos amigos:

si habéis llegado hasta aquí, es porque sois grandes investigadores. No tenía ninguna duda de vosotros, así que os paso la foto que guardo en mi carpeta desde hace años del lugar exacto donde creo que está enterrado el tesoro. Tal vez, podáis encontrarlo y recuperar el poema maravilloso que Juan Ramón escribió para su amor.

Gracias por haberme ayudado en esta dificil misión, yo seguiré aquí en este país lejano de cuyo nombre no quiero acordarme, pero siempre llevaré en mi memoria a Moguer, a Zenobia y a Juan Ramón, y solo os pido una cosa:

AMAD A LA NATURALEZA Y CUIDAD EL MEDIO AMBIENTE.

un abrazo muy grande amigos mios.


Raimundo Escudero


jueves, 3 de agosto de 2017

Tal vez no sepas aún como se escribe la vida, tal vez no tengas lapiz ni papel en tus manos como el mejor arma para cambiar el mundo, tal vez no huelas el miedo ni la distancia, tal vez el odio jamás exista en tu diccionario, tal vez no hayas amado con tanta fuerza como la luz de tus ojos.
El perdón no tiene memoria. Anda a la deriva esquivando almas orgullosas, y llega cuando el olvido ha defenestrado el un error. El perdón no tiene memoria ni la quiere, no tiene dueños ni alquileres, se alimenta de la bondad y muere con la arrogancia. Al fin y al cabo, el perdón no tiene memoria.



sábado, 6 de agosto de 2016

Tempus fugit

La causa unívoca del silencio de mi pensamiento a veces la encuentro, a veces la busco en ti. En ese silencio cristalino de tus ojos azules, en la perfección sublime de tu sonrisa, en el terciopelo suave de tus manos, en la caricia insuficiente de tus ojos al mirarme. 
Muera el tiempo asfixiándose en mis manos mientras te tomo y te tengo, al fin, son segundo que nunca volverán por más que los busque en el recuerdo, por más fotos empolvadas que hoy guarde en un lugar secreto para encontrar en un no se sabe cuándo. Los días no volverán, ni tu olor, ni tu presencia de ahora, ni la de antes, ni la de hace segundos. Se esfumará todo con el telón empolvado, con la injusta penitencia humana de este tiempo que no cesa. Mientras, en la plenitud más humana de la consciencia intento buscar cada uno de tus palmos, leer todos tus versos, hallar cada una de tus preguntas, buscar tus ojos y su distancia, la trayectoria de tus deseos, la inercia de tu pensamiento y el crujir de tus emociones golpeando contra la misma luna de la vida. No quisiera arrepentirme de no haber vivido cada lance de tu existencia, cada suspiro, cada inhalación que hice mía con tus labios cuando besaba tu pecho en mi insistencia, en mis ganas y mi quietud por mantener inerte lo que se llevaba el tiempo. 
Cuando todo pase, cuando mi fiebre enamorada y enferma atraviese las dagas de mi alma con su versátil llanto sabré que he perdido al niño que duerme entre mis brazos. Mientras, al menos mientras, seguiré soñando cada segundo como lo hago, amando la vida y sus instantes como el único alimento de mis días, como la única forma de existir, en la luz de tus ojos. 


martes, 9 de febrero de 2016

Desideratum

Abrazado a la luna como un miserable infierno que anestesia la infinita espera del paupérrimo paciente. Añorando lo desconocido casi más que el amanecer que despierta en mis labios con su aroma fresco y conocido, soñando con los versos que escribirán tus manos en el terciopelo, suspirando por ver tus ojos en los míos, por surcar tus sueños en las lágrimas de aquellos que te miren. Junto lunas con soles de invierno, y vivo en el segundero de la dulce espera de un solo verbo que me retuerce el alma en cada suspiro. Muero en tu ausencia, necesitándote con tu inercia lenta y tu cadencia portentosa, tu perfume a un amor que siempre quise, a una forma de traducir la vida que añoro desde cuando viniste sin haber llegado. Decide tú, como has hecho siempre, atesora los segundos y marca el son de aquella tarde donde decidas  poner en mí tus manos, pero no tardes, no enlentezcas el paso, no demores más mi espera, que si un solo día es un año, ha sido eterna tu ausencia, aún cuando sé que será sempiterno el regalo.

martes, 13 de octubre de 2015

Antonimos y opuestos

Aquellos que te merecen siempre andan escondidos, aquellos con los que sueñas nunca aparecen, aquellos que odias viven en tu recuerdo, aquellos que admiras aparecen en dias que te ves pequeño, aquellos que amas viven en la distancia de tu confianza, aquellos que te hunden siempre huyen por los tejados, aquellos que de verdad quieres a tu lado solo aparecen al final, cuando todo parece imposible, cuando nada parece real, cuando solo importa el ahora, ni tan siquiera el tiempo, aquellos, solo aquellos permanecen, en la distancia, en la vida y en el espacio inverso de tu soledad.

sábado, 22 de agosto de 2015

Discernimientos del analfabetismo

Sabes que existir es la distancia que separa tu vida del olvido. Sabes que el olvido es la metamorfosis cruel del odio y la envidia. Sabes que la envidia es el sueño incumplido de los cobardes. Sabes que los cobardes siempre viven acechando a los nobles con sus miserias. Sabes que las miserias son victorias olvidadas y riquezas apagadas en la lumbre del éxito. Sabes que el éxito es una ilusión visceral del alma que vive en cada uno. Sabes que solo uno basta para que sea todo, y sabes que hay algo perpetuo e indivisible, ese que todo lo vence y nada le puede: el amor. Sabes que el amor es el crisol univoco de todas mis fuerzas, la hipotenusa cuadrada de mis desdichas y el vértice tupido donde se esconden mis miserias con el esfuerzo y el olvido, como guardianes de lo extinto, como ángeles de lo olvidado y arcángeles de un tesoro que no es mas que el secreto de la humanidad.

sábado, 15 de agosto de 2015

Arcanos

Ya te dije que era innecesario todo esto, sabía que pasaría, sabía que algún día contártelo todo destrozaría la epidermis que nos separaba. Y se fue resbalando de tus manos como un juramento empolvado, como un verso cae de unos labios, como un juguete cae de las manos de un niño. Así, golpeándose contra el más rudo de los pisos, abatido entre paredes blancas que ruborizaban con su eco el arrebato. Así cayó lo nuestro, nuestro secreto, como el absurdo misterio que lo separaba de la vida. Y tal vez sea tu sonrisa cómplice, o el ardor de tus ojos, o el temblor de tus labios al callarse, o tus manos despedazadas en una carrera inmóvil hasta mis brazos, o aquellas palabras que silenciaste, o tus idas y venidas, o tus sueños, o aquello que pensabas y estaba escrito. Quizá por todo y por nada, por un puñado de lecturas que hicieron mis ojos al mirarte supe que nada tenía más importancia que tú, ni siquiera nuestro secreto.

Ausencias

La rutina es la escalada imposible hasta el perfil de tus labios, el amanecer de sábanas blancas lanceadas en tus brazos, es un telón de celestes que se confunden con tus ojos. La rutina es un café con versos, la desnudez de una mirada vertical sobre el crepúsculo de un puñado de sentimientos. La rutina muere en silencio y despierta asustadiza en manos de un mundo perverso. La rutina alquila perseidas para ciegos, empeñada en escribir poemas para analfabetos y en pintar paredes en el suelo. La rutina pervive en su inútil persistencia, ahoga su paz y su criterio, pernocta en la vida del rico y muere en las noches del pobre. La rutina es cruel y viste de ausencia cuando se la busca, es digna de quien la aprecia y traidora con la impaciencia, es inspiración y línea clara, es sopor y distancia. Rutina, bastión de los cobardes, bastidor de los indecisos y china perversa del combatiente, adorado tesoro del pobre, aldabón jubiloso del confort del inestable, penuria injuriosa del incombustible, pirámide inconclusa del soñador, reto, tangram quisquilloso del vividor de sueños, del loco agonizante, del escritor que nada escribe porque tu ausencia lo hace responsable. Rutina, resquemor y prurito ignorante del desamor, muere conmigo hasta la muerte y deja para mi, de ti lo mejor. Rutina, yo sé de ti lo que quiero utilizarte, yo sé que contigo puedo imaginarme, yo sé que necesito de ti todo lo inesperable, incluso tu ausencia, pero deja de olvidarme.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Háblame

Me tiembla el espíritu rocoso de muralla, se amilanan los mimbres de armadura invencible y se desvanece el ardor frenético de la tenacidad cuando deslizas esa forma de observar.


Todavìa no hemos entendido que el mundo está hecho de pedazos, de trocitos minúsculos que lo puzlean, y de miradas. De ojos que miran y se miran, de reflejos de la vida que sucede ante ellos, de hermosa plenitud, de belleza exhausta y necesaria, de palabras irisadas, de corneas cristalinas de esférica verdad. La pureza y el alma en una sola mirada, la verdad y el amor en unos ojos, la rúbrica infalible de la ternura, la absoluta plasticidad de sus colores y la hermosa cortadura del marfil de su plenilunio; crisol de sueños y preludio de un mundo mejor. 


Allá donde estén tus ojos, allá donde escribas tus sueños, en aquel lugar donde el mundo respeta tu dignidad como nunca lo hará, en la resistencia ignifuga y planetaria del amor, allá, has de saber que el amor no puede medirse ni por latidos ni por palabras, ni por gestos ni por ausencias, el amor se mide por la mirada. Por la luz de aquellos ojos y la hermosura de sus versos, por lo que dicen y por lo que callan, por lo que saben y por lo que aprenden, por lo que sienten y lo que hacen sentir, por lo que observan y por ser mirados, por su calado y por su hondura, por su prestancia y su plenitud, por el sencillo gramaje de su amor, y por las curvas que dibujan en los pómulos; por las pasiones que mueven y, porque tú yo sabemos que, mirar no es una forma de ser únicos, sino un modo de sentir, de apasionarse, de amar lo amado y una forma justa y equivalente de agradecer la vida, de tomar y ser tomados. No espero más, que el inmenso paraíso de tus ojos, las letras cristalinas de tu diario, y la verdad, lo demás, ya lo compro a diario, a veces sin querer, a veces queriendo y otras tomándolo prestado.

miércoles, 29 de julio de 2015

Semper

Siempre es un lugar maravilloso para vivir, un paraíso extraño en el que sentir mansa la calma, aquella que vuele tus sueños como la cometa que perpendiculariza los rayos en la caída del sol. Siempre es el verdadero prefacio de la eterna felicidad, el lugar exacto de las recompensas, donde dormitan aquellos besos guardados en tus ausencias. Siempre duerme en tus labios como un regalo, siempre descansa sobre tus manos como un eterno placebo de mis complicaciones, siempre es blanco y aterciopelado como el lino sobre el mar en su hermosa inmensidad. Siempre, amanece en los días más tristes y prende el humo de mi desayuno, es el broche invisible de aquellas notas que escribiste en mis oídos, el susurro perpetuo de mis penas ahogadas en el cristalino. Siempre, cuando la ausencia y la desquicia se mueren, siempre, cuando resucita el cigomático mayor, cuando tornas mis debilidades en fortalezas, cuando anochece y respetas mis silencios, cuando duermes y me miro en tus ojos. Siempre es todo, y tal vez nunca, es ausencia compartida, es locura y versos, siempre es pecado, es silencio y ternura, siempre es libertad, siempre es inmenso sin ser eterno. Porque yo sé que tú lo sabes, pero siempre es hoy, y tal vez siempre, pero seguro es ahora y seguro es lo mejor, y volvería a escribirlo con su asonancia inversa, y lo escribiría en algún lugar volátil y efímero, porque tú sabes, como yo, que siempre no es eterno, pero es maravilloso.

lunes, 27 de julio de 2015

Insolencias obligadas

Inmóvil, en el paraninfo de la vida, hierático y preso de una plenitud comprada con el tiempo. En la celosía de este mundo, en el zaguán de las vicisitudes, en el prefacio interminable de tu biografía, en el recibidor perpetuo, anquilosado como un paragüero estanco, carcomido y acomodado, inservible y parásito, desmembrado e ineficaz, desentonado y quejoso, viendo pasar la vida con la añoranza anodina de un lector de feisbuk pasivo y envidioso que se retuerce con cada pulgar erizado. Y al otro lado, ruin, egoísta y fugaz, la vida con su arrogancia y su ternura, su crisol de sabores y luces, con sus sombras transparentes, con sus sueños, con el oleo celeste de tus ilusiones en un sarcástico guiño al confort de tu quietud. 

"Brida estaba en la playa con su padre, y él pidió que proba­ra si la temperatura del agua era buena. Ella tenía cin­co años y se entusiasmó de poder ayudar; fue hasta la orilla y se mojó los pies.
-Metí los pies, está fría -le dijo.
El padre la tomó en brazos, fue con ella hasta la orilla del mar y sin ningún aviso la tiró dentro del agua. Ella se asustó, pero después se divirtió con la broma.
-¿Cómo está el agua? -preguntó el padre. -Está buena -respondió.
-Entonces, de aquí en adelante, cuando quieras sa­ber alguna cosa, zambúllete en ella."
                                                                                                                                          (Paulo Coelho)

Los sueños suelen escribirse solo cuando se hacen realidad, los deseos suelen decirse cuando se creen imposibles, las mentiras se ocultan incluso habiendo ocurrido, las metas son metas cuando a veces no son más que el verdadero principio, los obstáculos parecen problemas cuando son retos de uno mismo, las ilusiones son egoísmos disfrazados de heroísmo, y el amor; el amor es el motor del mundo, incombustible y feroz, insaciable pero sano, capaz de todo. Al otro lado: la vida, al otro lado: la razón. Allá, donde hierve el mundo a borbotones, donde sangra el espíritu de los que sueñan, donde se zambullen los valientes, donde dormita el ángel que quieres ser, donde viven los anhelos de lo que ves, allá: zambúllete. Huye del arcaico sostén de tus remiendos, salta al mundo, a emprender los miedos, a construir la inseguridad de los sueños por hacer, a remilgar los propósitos interminables, a desmembrar los tópicos y las ilusas falsedades que amurallaban tus saltos. La vida vive en ti si te zambulles en ella, el mundo eres tú si lo miras de frente, pero no esperes, deja de probar a medias, de dar sorbos en la orilla y colma de plenitud el alma hermosa que te sustenta.

domingo, 12 de julio de 2015

Allá

Allá donde se esconde el alma de los invisibles, en el palpitar sereno del eterno fruto de la vid, que engendrado sobrevive en el anonimato, en la más profunda transformación y usurpación de su propio territorio. Y desde la distancia más próxima e indómita, de la inmanejable quietud que se desprende de la debilidad humana, renace un único deseo irrefrenable que domina el ser en su compleja plenitud. Allá donde se esconde todo, bajo la mira del prurito anhelo de quien se sabe pleno sin arrogancia, y tras el juicio sereno e intachable del tiempo, allá la vida es más dulce y calma que los propios sueños. Duerme la vida en mis manos y en mis sueños, en el reflejo perpetuo de un deseo irrenunciable que amanece y duerme conmigo, que desata mis tormentos más dulces y que cristaliza en los versos que nunca supe escribir. Tal vez un poemario se escriba solo, o quizá una pluma invente un boceto intachable alguna vez, pero nunca sabrá la espera renunciar a su impaciencia, como el ego tachar de cruel al protagonismo, ni siquiera sabrá la luna más que acertar con un momento exacto del encuentro. Calma y mar, en todo, que vida y tiempo ya pongo yo, luz y sol en todo ello, que no hay noche que no amanezca ni sol que cien años dure sin marchitar su luz.

domingo, 17 de mayo de 2015

Sed

Que sed de aires que sepan su destino, de cuevas excarceladas, de protones que crezcan y desaparezcan a la par. Que sed de justicia entendida en el amor, de sonrisas analfabetas, de caricias desalojadas, que sed de arenas andadas, de nubes en la escarcha, de glotis empeñadas en tomar aire, que sed de esfinges en el vientre, de espumas otoñales en mi vaso de verano, que sed de pasos en blanco, de niños, de amor, de dueños de la nada, de sudor de sonrisas afortunadas, de sirenas de barrio, de angeles de paraisos, de luces, de sombras, de imperfectos. Que sed de ser tú y vivir siempre sin lo ajeno, que sed de ser yo y vivir contigo sin tu ego, que sed de ser en este mundo sin el otro, de vivir mas allá sin morir en este propio, que sed de existir sin juicios, sin veleidad, sin criterio, sin mi y conmigo, con los otros, a mi manera y a la suya, a la de todos. 

domingo, 26 de abril de 2015

Reencuentros existenciales

Que estoy hecho de pedazos es tan modestamente correcto como real, que soy lo que vivo y lo que siento sería lo más justo para definirme. Aún así me atraviesa un meridiano temporal que me destroza y dosifica, me parcela, me desgaja y resquebraja como la torcedura maniobrada de una linde de alambre niquelada que amanece entre las zarzas en una tarde de paseo. Repentina y asombrosa, pero que desgarra como el incisivo, atrapa como la mordedura y se siente como el frío en el epitelio profundo del curtido tegumento.
Siempre soñé con ser mesana, no por inconformismo sibilino sino en una convicción profunda de que ser foque de este barco terminaría por resquebrajar mis lonas. Mas allá de vencer o ser vencido, de dignidades profusas, de acordes que no sonaron o perdones que no se dieron existe la vida, con su sudor a secas, su arrogancia pérfida y cristalina, su perfume y su aroma, sus ojos, sus miradas, y el color; y cuando el viento atiza a norte por doquier, tensar los cabos y amarres pueden quebrar su piel. No seré yo quien se empeñe en construir el destino, ni tan siquiera el rústico catalejo que divise más allá de mis cortas luces, no seré ni tan siquiera el timón, ni el mástil, ni veleta, ni orza tan siquiera de estos navíos de antes. Voy a ser yo en mi, conmigo y en mi ciencia, en verso, en prosa y en barro, en mi error y en mi osadía, en mi frustración y en mi pecado, en mis sueños y en mis días, en mis claros y en mis sombras, en mis errores y en mis luces, pero yo al fin y al cabo. Que mejor aspiración para la vida que descubrirme, que mejor hallazgo que reencontrarme, que mejor regalo para siempre que ser, en mi distancia y en mi persona, sin más y con todo ello, a pesar de las travesías, del poniente y del levante. Hay sur porque hubo norte, días porque se hicieron las noches, y yo, porque estas tú y sin ti no sabría si ser o simplemente olvidarte. 

viernes, 24 de abril de 2015

SMS

 Me he olvidado las llaves en tus bolsillos, me he dejado las caricias en tus huellas y he perdido mis pasos con la ceguera de tu mirada.

(Perdona mis arcaicos modos, pero no domino el guasap. Sí, soy un romántico empedernido, un amante de la prehistoria)

martes, 21 de abril de 2015

Dualidades

La vida llena de claroscuros, y tú mirándola desde la orilla con la parsimonia inquieta y sedante de las olas. Los días atardeciendo anacarados y tú desayunando amaneceres en la comisura del hambre. Los esputos tomando cordura sintáctica y tú dibujando poesías con el agua que vierten las fámulas de media noche. Las rosas creciendo acrisoladas con sus puñales entallados en las manos de la verdad y tú arrancando majoletas del espino como un niño juega con las orlas del precipicio tan sutil como inocente.  La vida pasando por todos, y tú pasando por ella como casi nadie. La vida sonriendo a solas y tú bailando al compás de su diafragma, la vida mirándonos con sarcasmo y tú plantando ironías en las zanjas adoquinadas. La vida invaginando traqueas a cada suspiro y tú expirando poesía en tus sies que suenan a mazurca polaca. La vida empeñada en nada y tú, como siempre, en todo. 

domingo, 19 de abril de 2015

Tricotomías

El cielo, la tierra y el paraíso. Un café, un cigarrillo y un puñado de recuerdos. Mi vida, el amor y los sueños. Tal vez la existencia se deprima en un par de segundos, o el aliento no sea esclavo de los versos, o el recuerdo solo sirva para sanar el tiempo, pero hay algo mas efímero que todo esto, algo mas incapaz que los recuerdos: tú, yo y los besos. 

miércoles, 8 de abril de 2015

Sí. Y gracias.

Si. Yo sé que a veces hasta te incomoda. Sí, ya sé que es un apéndice inutil y perverso que han tallado en tu rostro la indecisión y el minimalismo, ya sé que los deseos frustrados y el cariño inverso de aquellos besos que no supieron donde descansar tendrán algo que ver. Sí, ya sé que puedes no tener la culpa de tanto como haces, que quizás tu corazón esta bloqueado en absurdas sandeces y preso de la ignorancia que late en los epitelios de la resignación. Pero esa mascara inmaculada, prolongada en la quietud arrogante de la humanidad mas insolente me desquicia. Me hiere ver que buscas el desprecio como el lenguaje que nos separa, me duele comunicarme con un muro de lamentaciones acristalado con el suave terciopelo de la sabiduría impertérrita de un alma innoble. Me satura el perfume de fuerza extrema que penetra mis burdos conocimientos usurpándolo con el látigo humillante de tus versos, me perturba la fusta que atraviesa mis tejidos con el desprecio más inútil; me incomoda. Perdóname, pero las últimas salpicaduras de sangre sobre mi ropa me han dejado pensativo, no soy de dar lecciones, pero tampoco de recibirlas de esta manera. Las puertas de mi alma se cierran a esta sangría de perversidades enmascaradas, me aburre la miscelánea de cumplidos ensangrentados, de tristes epitafios redactados en vinagre, me escuecen los poemas que resbalan de mis heridas con halagos descontrolados, y sobre todo, me aturde que hagas un planning de mis emociones, más que nada porque mi vida no la quiero para nadie mas que para mi, porque amo mis locuras tanto como mis sueños, porque amo mis virtudes mucho menos que mis imperfecciones, y sobre todo, porque estoy enamorado de la vida que vivo tanto como de la forma en que lo hago.