El perdón no tiene memoria. Anda a la deriva esquivando almas orgullosas, y llega cuando el olvido ha defenestrado el un error. El perdón no tiene memoria ni la quiere, no tiene dueños ni alquileres, se alimenta de la bondad y muere con la arrogancia. Al fin y al cabo, el perdón no tiene memoria.
Éxito de público
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Llegó con su bufanda granate, la carpeta bajo el brazo y esa hambre antigua
de aplauso que sólo envejece por fuera. El salón estaba lleno hasta la
última...
Hace 1 semana

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