A veces la libertad vive tan cerca que me ruborizo al tocarla, es tan ausente que duerme aletargada entre mis manos resbalando sedosa. Me mira y respira hondo acompasando mis suspiros, escribiendo el guión de mis sueños cuando la concertina descansa tras el párpado. Así es ella, suspicaz, versátil; luna y reflejo de un pantano acristalado de un solo protagonista. Es bella como los ojos de un niño, cruel como el sudor de un héroe, elegante y perspicaz como el velo de una novia e irónica y sutil como los pliegues de su traje.
Éxito de público
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Llegó con su bufanda granate, la carpeta bajo el brazo y esa hambre antigua
de aplauso que sólo envejece por fuera. El salón estaba lleno hasta la
última...
Hace 4 semanas
