martes, 23 de noviembre de 2010

Crónicas

Sigue muriendo espeso el sabor tibio en los labios, casi sin derretirse aún y buscando sonrisas de diciembre en un año ahogado en sinsabores y barrizales. La espesa niebla de un otoño gris como el verano emancipado de sus entrañas y caduco como la lluvia de este martes, no se disipa aún de mi horizonte. Ato nudos a destajo y sigue el vendaval golpeando con fuerza el mástil que apenas sostiene la mayor desgarrada y ensangrentada de espadazos de una furia eléctrica y feroz de la vida misma en sus avatares. Siempre hay luz, y calma, allende la tempestad, pero no por ello alzar la vista es menos doloroso, ni deja de caer el mundo en su esfericidad al vulgo terrestre frente a mis ojos.

domingo, 24 de octubre de 2010

Profe, ¿Hoy es domingo?

Mal andamos si a estas alturas dudamos del día en el que vivimos o todavía no asumimos que ese es un día de descanso para casi todos Pero me da vueltas en la cabeza como si mis neuronas jugaran al parchís sinóptico de sus espacios. Una sencilla combinación de palabras cuyo carácter interrogatorio me ha hecho tropezar con la reflexión del día. Qué maravillas no esperará esa criatura para anhelar ese día con tales ansias, o para perderlo con mil historias. Pero no pasa nada, no siente la necesidad de aprovecharlo como el último, no piensa en el mañana ni le tiene pánico. Total, mañana no es lunes, simplemente mañana es otro día, una nueva oportunidad de ser feliz, de divertirte y de amar la vida como única, de poner el mundo en tus manos para entenderlo mientras el ente artificial y adulto sigue perdiendo el tiempo. Tal vez sea el día, el único del mes que vea a su padre, quizás sea el día que juega el partido más importante de su ahora, seguramente es que no entiende los días como pegatinas de un calendario que se esfuman a las 00,00, convencido estoy que no rellena ni ocupa sus días para engañar a nadie, te puedo asegurar que solo es una actitud ante la vida, y lo peor, es que solo sera un sueño que durará en sus manos hasta los trece, justo cuando empiece a entender algo del mundo que tenía en sus manos y a desaprender de los impulsos que murieron atrapados en los cánones del bien grabados en las paredes.

Sin despertar a tiempo

Últimamente, y por los intrincados caminos que elijo me vengo encontrando personajes muy distintos. Qué duda cabe, que parte de ellos los elegí inconscientemente, pero nunca los imaginé tal como son. Andar por los pasillos de abajo de la universidad te hace descubrir tantas cosas que ni la mejor de las clases de psicología te podría ofrecer. A veces me quedo ensimismado los primeros quince minutos de la clase intentando hacer memoria -habilidad que perdí con el oficio- de cómo era yo con los dieciocho años a cuestas, pero la verdad no encuentro muchas similitudes, o quizás no las recuerde con exactitud. No se, algo ha cambiado sobre manera en muchos ámbitos y, cuando vuelves a los espacios en los que ubicaste parte de tu historia personal, ya no te ubicas con facilidad. Los prototipos los han tumbado las exigencias personales, los modelos estereotipados llevan una mano de pintura. Hoy todo es diferente, distinto y pasa inadvertido. O tenemos la mente muy abierta o somos muy diferentes, o está cambiando tanto todo que hasta me gusta. Lo cierto es que es una experiencia cada tarde compartir una clase de universidad de primero con mis compañeros. He tenido suerte, y mirándolo bien, no responden a los modelos estereotipados. Yo tampoco soy un carca pero me encuentro a algunos días de distancia de mis compis de pupitre. Simplemente hay sensaciones que se han vuelto realidad. Las diferencias nos unen más que las similitudes y en la raíz de su existencia está el misterio del amor, la amistad y hasta la convivencia.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Derechos vs derechos, o tal vez izquierdos

Lo necesario para vivir, la sinergia de la propia humanidad era hoy, más que nunca, un ciclo invertido de los que no encuentran solución. La manida frase de los derechos de los manifestantes terminan cuando empiezan los de los trabajadores, o que el derecho a la huelga no puede fulminar el derecho a la educación, al trabajo, ni conculcar otros de particular importancia yacía hoy sobre el asfalto quemado de los accesos inaccesibles de las capitales de provincia de esta bendita España. Yo quería trabajar hoy, o mejor, no quería adherirme a la manifestación impuesta por unos pocos, ni ser pancarta de sus lemas, ni comulgar con sus ideas. Simplemente porque creo que es una medida a destiempo, inútil y oportunista, una conspiración maquillada y un intento vulgar y meridiano por contentar a todos. Hace meses que los sindicatos deberían haber puesto al país en guerra, contra quien la merece. Yo no tengo la culpa de los desbarajustes y despilfarros de unos pocos, y sin embargo los estoy pagando, yo no tengo la culpa de la idiosincrasia de otros tantos y me niego a participar en sus propuestas, aunque las respeto. Pero hoy no me han respetado, han vulnerado mi libertad y han intentado de manera radicalista imponer su intención. Yo me adhiero a lo que quiero, participo en lo que mi conciencia cree oportuno y actúo como creo, aunque me equivoque. Pero en un país democrático nadie me va a obligar a nada ni imponer tal cosa. Nos estamos sumergiendo en una espiral de mentira que no me gusta nada.

martes, 31 de agosto de 2010

El deseo de volver

Se pierde el último suspiro de este tiempo sórdido y ocioso. Va palideciendo el estío al ritmo de los días que decrecen en su alcoba, que van cerrándose húmedos y espesos buscando septiembres de incómoda prestancia y de inútiles intentos por afrontar la humana pesadilla de lo cotidiano. En definitiva todo vuelve al cauce normal que acostumbraba, a la monótona quietud de los días repetidos y anquilosados en el espíritu del hombre que vive preso de su trabajo como último reducto de vida y respiro. Como decía Silva en su última novela, -y no le falta razón- el ser humano está hecho para trabajar, para realizarse en su trabajo y para vivir de él. Andaríamos , como afirma Lorenzo, envueltos en luchas por la supervivencia, en desgarradores conflictos que terminarían con la especie sino fuera por el yugo laboral. Cual animales lucharíamos si no encontrásemos la vía de escape que nos cimenta, alimenta y fermenta, ese acicate paralelo a lo familiar que ocupa la mente y la entretiene, que derrite el ego y lo alimenta, que sosiega al alma y la preocupa. Pensándolo bien, volver a trabajar está siendo la mejor medicina de todas. Nunca he concebido vida sin trabajo, al igual que me sucede a la inversa, pero creo que en su justa medida una combinación perfecta de ambos es un antídoto contra lo insufrible y una mansa manera de aceptar la vida como se acerca hasta ti. Mañana comenzaré mi jornada con la ilusión de volver donde me siento yo, donde me encuentro, donde puedo dar, al lugar donde crece el árbol de la vida, al rincón imperceptible de la psudorealidad personal que alivia el sufrimiento. Aunque tuviera todo el dinero del mundo me verías por allí, quizás no me guste estar ocioso, tampoco excesivamente ocupado, ni soy el ejemplo de nada, además con la que está cayendo como para quejarse. Siento la necesidad de sosegar la tempestad.

jueves, 26 de agosto de 2010

Primer día de cole

Esto de la tecnología es lo que tiene, pero los caprichos del universo a veces te rozan de lleno. Me da por escribir del trabajo y sinopsis de la vida, mi sobrina se empeña en publicar sus primeras palabras de su primer día de colegio en su primera bitácora. Yo le di la pluma digital y ella dio sus pinceladas a modo de buena escritora, con esencia de modista, y talento de artista infantil liberada de los estúpidos prejuicios que nos persiguen a los adult(er)os. Ahí queda eso.
Dentro de poco empiezo el cole y paso a tercero. Cuando llegue hablaré con mis amigos y le contaré las vacaciones y como me lo pasé en la playa. Este año tengo una profe nueva que se llama Gloria y es muy buena. Tenemos un uniforme muy bonito, la falda es de cuadritos, y la camiseta es roja con el nombre de nuestro colegio. Los zapatos son color azul oscuro, y queda muy bonito el conjunto. Mi madre no me va a comprar el chandal porque educación física nada más que es un día a la semana. Paloma.