Sigue muriendo espeso el sabor tibio en los labios, casi sin derretirse aú
n y buscando sonrisas de diciembre en un año ahogado en sinsabores y barrizales. La espesa niebla de un otoño gris como el verano emancipado de sus entrañas y caduco como la lluvia de este martes, no se disipa aún de mi horizonte. Ato nudos a destajo y sigue el vendaval golpeando con fuerza el mástil que apenas sostiene la mayor desgarrada y ensangrentada de espadazos de una furia eléctrica y feroz de la vida misma en sus avatares. Siempre hay luz, y calma, allende la tempestad, pero no por ello alzar la vista es menos doloroso, ni deja de caer el mundo en su esfericidad al vulgo terrestre frente a mis ojos.
martes, 23 de noviembre de 2010
Crónicas
domingo, 24 de octubre de 2010
Profe, ¿Hoy es domingo?
sigue perdiendo el tiempo. Tal vez sea el día, el único del mes que vea a su padre, quizás sea el día que juega el partido más importante de su ahora, seguramente es que no entiende los días como pegatinas de un calendario que se esfuman a las 00,00, convencido estoy que no rellena ni ocupa sus días para engañar a nadie, te puedo asegurar que solo es una actitud ante la vida, y lo peor, es que solo sera un sueño que durará en sus manos hasta los trece, justo cuando empiece a entender algo del mundo que tenía en sus manos y a desaprender de los impulsos que murieron atrapados en los cánones del bien grabados en las paredes.Sin despertar a tiempo
tal como son. Andar por los pasillos de abajo de la universidad te hace descubrir tantas cosas que ni la mejor de las clases de psicología te podría ofrecer. A veces me quedo ensimismado los primeros quince minutos de la clase intentando hacer memoria -habilidad que perdí con el oficio- de cómo era yo con los dieciocho años a cuestas, pero la verdad no encuentro muchas similitudes, o quizás no las recuerde con exactitud. No se, algo ha cambiado sobre manera en muchos ámbitos y, cuando vuelves a los espacios en los que ubicaste parte de tu historia personal, ya no te ubicas con facilidad. Los prototipos los han tumbado las exigencias personales, los modelos estereotipados llevan una mano de pintura. Hoy todo es diferente, distinto y pasa inadvertido. O tenemos la mente muy abierta o somos muy diferentes, o está cambiando tanto todo que hasta me gusta. Lo cierto es que es una experiencia cada tarde compartir una clase de universidad de primero con mis compañeros. He tenido suerte, y mirándolo bien, no responden a los modelos estereotipados. Yo tampoco soy un carca pero me encuentro a algunos días de distancia de mis compis de pupitre. Simplemente hay sensaciones que se han vuelto realidad. Las diferencias nos unen más que las similitudes y en la raíz de su existencia está el misterio del amor, la amistad y hasta la convivencia.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Derechos vs derechos, o tal vez izquierdos
Lo necesario para vivir, la sinergia de la propia humanidad era hoy, más que nunca, un ciclo invertido de los que no encuentran solución. La manida frase de los derechos de los manifestantes terminan cuando empiezan los de los trabajadores, o que el derecho a la huelga no puede fulminar el derecho a la educación, al trabajo, ni conculcar otros de particular importancia yacía hoy sobre el asfalto quemado de los accesos inaccesibles de las capitales de provincia de esta bendita España. Yo quería trabajar hoy, o mejor, no quería adherirme a la manifestación impuesta por unos pocos, ni ser pancarta de sus lemas, ni comulgar con sus ideas. Simplemente porque creo que es una medida a destiempo, inútil y oportunista, una conspiración maquillada y un intento vulgar y meridiano por contentar a todos. Hace meses que los sindicatos deberían haber puesto al país en guerra, contra quien la merece. Yo no tengo la culpa de los desbarajustes y despilfarros de unos pocos, y sin embargo los estoy pagando, yo no tengo la culpa de la idiosincrasia de otros tantos y me niego a participar en sus propuestas, aunque las respeto. Pero hoy no me han respetado, han vulnerado mi libertad y han intentado de manera radicalista imponer su intención. Yo me adhiero a lo que quiero, participo en lo que mi conciencia cree oportuno y actúo como creo, aunque me equivoque. Pero en un país democrático nadie me va a obligar a nada ni imponer tal cosa. Nos estamos sumergiendo en una espiral de mentira que no me gusta nada.
martes, 31 de agosto de 2010
El deseo de volver
cotidiano. En definitiva todo vuelve al cauce normal que acostumbraba, a la monótona quietud de los días repetidos y anquilosados en el espíritu del hombre que vive preso de su trabajo como último reducto de vida y respiro. Como decía Silva en su última novela, -y no le falta razón- el ser humano está hecho para trabajar, para realizarse en su trabajo y para vivir de él. Andaríamos , como afirma Lorenzo, envueltos en luchas por la supervivencia, en desgarradores conflictos que terminarían con la especie sino fuera por el yugo laboral. Cual animales lucharíamos si no encontrásemos la vía de escape que nos cimenta, alimenta y fermenta, ese acicate paralelo a lo familiar que ocupa la mente y la entretiene, que derrite el ego y lo alimenta, que sosiega al alma y la preocupa. Pensándolo bien, volver a trabajar está siendo la mejor medicina de todas. Nunca he concebido vida sin trabajo, al igual que me sucede a la inversa, pero creo que en su justa medida una combinación perfecta de ambos es un antídoto contra lo insufrible y una mansa manera de aceptar la vida como se acerca hasta ti. Mañana comenzaré mi jornada con la ilusión de volver donde me siento yo, donde me encuentro, donde puedo dar, al lugar donde crece el árbol de la vida, al rincón imperceptible de la psudorealidad personal que alivia el sufrimiento. Aunque tuviera todo el dinero del mundo me verías por allí, quizás no me guste estar ocioso, tampoco excesivamente ocupado, ni soy el ejemplo de nada, además con la que está cayendo como para quejarse. Siento la necesidad de sosegar la tempestad.
jueves, 26 de agosto de 2010
Primer día de cole
