martes, 16 de junio de 2009

Miomentos

La verdad es ese camino que me escondes cuando buscas mi sonrisa al despertar, la verdad es la pluma que atrapas en verso cuando escribes acordándote de alguna noche fugaz, el pensamiento inocente del niño que observa el vuelo de una mariposa, la caricia que resbala por el río de un pueblo sin mar, el silencio atronador de un mudo al mirarte,. La verdad es cada vez que te busco y encuentro lo que hallo y me vuelvo a callar. La verdad, es cada rincón de la soledad elegida en mis poemas, los sonetos de un descenso a la humanidad, el cielo acalorado de una tarde opaca en el cristal de tus pupilas, el recreo incesante de las olas que duermen en tus manos. Mi vida es la verdad que descansa en tus silencios, el eco de confesiones que duermen en tus labios y el susurro incansable, hiriente y balbuceante de quien no sabe escribir letras por mas que lea en tus pupilas la forma de orar. Tiro de un carro de soledades emplumadas, de un puñado de momentos agolpados en rincones de sustancia, y miro atrás viendo un único horizonte que se aleja, viendo una única morada que se pierde, viendo que no vuelves mientras castigo mi vida con mi soledad.

viernes, 5 de junio de 2009

Sorpresas

La vida te sorprende tanto que uno no sabe si encajar los golpes con sonrisas y las alegrías con llanto. El caso es que llevo tiempo sin escribir por mil escusas que no se sustentan ni por la necesidad de explicarlas. Esta semana me han comunicado que una alumna ha ganado un premio de relato breve, no se si tendrá algo que ver con mi amor por las letras, con el deseo imperioso de escribir en las paredes, el los huecos de los adoquines que voy pisando, pero el caso es que me ha resquebrajado el cristal opaco de la humildad y me ha llenado de alegría. Es como saber que todo el año de sufrimiento, de paciencia concentrada en dosis imposibles ha merecido la pena. Son esos golpes de suerte que la vida coloca a tu paso cuando parece un imposible hasta despertar. Han exponenciado mis ganas de educar, de seguir en la docencia con la necesidad de transmitir algo más que vanos conocimientos a golpe de buen libro. Las pequeñas cosas son necesarias para ser feliz.

domingo, 10 de mayo de 2009

A veces...

El reto es volver. Como casi siempre que se empieza algo, la meta es llegar, a algún lugar equivocado o no, que sintetice de manera liviana lo que comenzó. El viernes comencé, como cada viernes, el viaje de regreso a esa calma mansa que duerme en el mar, al edén de mis primaveras. Lo sorprendente no era viajar, que es un anexo de mi vida,una prolongación más de mis obligaciones, lo inusitado de todo aquel embrollo semanal era una desgracia contagiada por la necesidad de los tiempos e impuesta por la debilidad galopante de nuestras almas socializadas. Me había quedado sin batería en el móvil, y lo que pareció un síntoma de independencia se fue consagrando como un diagnóstico de frustración comunicativa que cursaba con fiebre de soledad nerviosa. Mi vida empezaba a hacerse pequeña porque lo iones de litio de aquel pequeño aparato electrónico habían desaparecido. Mi desesperación era inoperancia, porque la vida entre cuatro puertas de un vehículo rodante a veces acristala la mente de recursos inservibles para el uso humano. Paré en varias gasolineras, o mejor, en dos o tres estaciones de servicio, pero no me lo ofrecieron. De todo, comida, gasolina, aceite, café, tabaco, pero no había un solo teléfono para llamar. La era de la comunicación y no podía decir a quien me esperaba que llegaría no una, sino tres horas mas tarde.Una paradoja tan innecesaria como absurda pero que corroía el tiempo en sentido inverso a mi tranquilidad. Mi ansiedad se vencía, me costó encontrar un terminal en toda una ciudad, pero aún hoy me pregunto, para qué las queremos. Si hay pocas y las que hay, como aquella, la de la esquina de azulejo rosa y pieles indiferentes estaba inservible, y ésta, la que encontré acá, en el lado del azul verdoso donde se reflejan las sonrisas que ahora hasta me molestan, tomó prestado los euros con los que esperaba escuchar su voz,o mejor, que escucharan la mía. A veces, es inservible comunicar aunque lo intentes. A veces, es complicado vivir de otra forma, a veces, es complicado vivir.

martes, 5 de mayo de 2009

Crisis

En tiempos de maletillas como dice el profe, de ausencia de escrúpulos, de añoranzas, de vivencias repetidas, de una coletilla redundante que recuerda que todo tiempo pasado fue mejor, aún hay cosas que no cuestan dinero. Pequeños detalles que te dejan vivir, esencia de una vida que sería imposible sin esas minúsculas proposiciones que te hacen feliz. Podría enumerar miles, y es que la crisis está despertando en todos unas inusitadas ganas de vivir y salir del conformismo y la frustración.
Esta mañana me he ido de mi casa con la mejor de la sonrisas que conozco, y al llegar al trabajo algo me ha hecho recordar que las cosas pequeñitas son las importantes, o al menos, las que dan sentido a una existencia llena de una opulencia hiriente sin reloj. He recibido uno de esos presentes, que no por su valor material, pero si por su consistencia espiritual y sentimental me ha hecho pensar que la crisis va con todos pero no puede con todos. Me han regalado cinco céntimos, pero no cinco céntimos cualquiera, me han regalado casi cuatro gramos de acero recubierto de cobre ovalado y con la imagen de la Virgen de la Cabeza. Puede parecer vulgar, profano, e incluso comercial o falaz, pero lo cierto es que me ha hecho ilusión.

miércoles, 29 de abril de 2009

Olvidos

No es que quiera olvidarme de volver a refrescar de nuevo el cuadernillo con apuntes de existencia, no es que no tenga tiempo por más que me atosiguen las obligaciones, es que nunca encuentro el momento deseado por cuerpo y mente para amasar en palabras alguna que otra pincelada mental deseosa de escapar de los estertores de mi conciencia. Esta mañana ha despertado pronta y recuperada, inmersa en una vigorosa y placentera capacidad retentiva de la que me he aprovechado para dar un empujón a mis estudios. Es entonces cuando reconfortado el espíritu se pueden volcar palabras en la bitácora sin pensar que las pinceladas sean brochazos a tinta china en un inmaculado lienzo de primavera. Tan sencillo como trasparentar la mirada, decolorarla con el cristal del día y buscar al fondo del cuadro para rescatar lo mejor de cada uno de ellos. De todos los del calendario me quedo con hoy, y con mañana cuando sea hoy, y con el 26 de Marzo cuando sea hoy, pero siempre con ahora, porque me cansa pasarme la vida escalando días sin que aparezcan más que cuando ellos quieren, deseando momentos que vienen a su antojo y perdiendo el hoy por un mañana que quizás no exista, y seguro no será como lo ves ahora. Me olvidaré de todo, de los niños de la biblioteca, que no me dejan centrarme en la reflexión sistemática del lenguaje, del maravilloso tema de la niña bonita, pero nunca de los pliegos de mi paraíso, de las notas casuísticas o circunstanciales que me adornan la puerta a un mundo que me atrae, pero hoy, si, hoy.

martes, 21 de abril de 2009

Perfiles

Sabes que no voy buscando respuestas en los viejos andenes, que no lloro en los escapularios, que no miro con rabia las manos que se cruzan, sabes que no añoro nada, que soy preso de mis silencios y muero por un rincón curvado donde aún vive mi pensamiento.
Con todo ello, aún tengo muchas cosas que explicarte, no sabría por donde empezar, pero parece que el tiempo me va estorbando y las respuestas se apoltronan detrás de una puerta de madera que se resquebraja, como el turbante que cubre tu sonrisa los días que nunca son grises.
Sigo soñando puentes de humo en azul, versos que dibujen tu recuerdo en la soledad verdosa de esta magna cordillera de lamentos. Los blancos se empeñan en hacer espejos cristalinos y por mas que invento formas siempre decanta perfiles que me recuerdan tus gestos.